Sabemos que el hecho de sufrir TLP no significa que todos quienes la sufren vayan a tener los mismos comportamientos o en su defecto las mismas consecuencias. Los problemas de apego, ansiedad y depresión son algunas de las tantas cuestiones que puede aparecer con mayor o menor intensidad.

Por eso es que es tan difícil hablar del TLP y de todo lo que conlleva ya que los cambios de humor y sus síntomas son muy similares a los que se viven con otro tipo de patologías.

Y es ahí en donde podemos llegar a ver que la persona sufre de síntomas que pueden llegar a ser muy similares a la esquizofrenia. En algunos casos esto se dispara tras vivir un gran episodio de ansiedad, lo que inevitablemente nos lleva a analizar y ver el hecho de que una persona podría volverse paranoica en la calle y llegar a sentir que alguien la persigue o que está detrás de ella.

Todos esos puntos podrían ser incontrolables y en principio parecer que la persona sufre en realidad de esquizofrenia, pero no se tratan más que de episodios aislados que al momento de compaginarlo con otros síntomas propios de la patología de trastorno de límite de la personalidad tienen como consecuencia el hecho de que se dispare una posible esquizofrenia puntual.

En estos casos lo mejor es siempre pedir ayuda. No se está solo. Si nos sentimos aterrados porque algo está sucediendo y no sabemos qué hacer realmente, lo mejor es consultar con un profesional y en primera instancia, cuando nos sucede el episodio en la calle, contactar de inmediato con un amigo o familiar que pueda ayudarnos e irnos a buscar o acompañar. No hay que estar solo. La ansiedad que se genera es muy grande y podría tener consecuencias muy determinantes si no se controla ni se toma acción por ello.