Un artículo publicado en el 2009 en el Harvard Review Of Psychiatry por Zanarini y otros mostró que el «sentirse lleno de vergüenza» era un estado disfórico experimentado con mucha frecuencia y en un porcentaje de tiempo significativamente mayor en personas con TLP  que personas con otros trastornos del Eje II

¿Qué es la vergüenza?

La vergüenza es una emoción con un gran componente social que va ligada directamente a la valoración que la persona hace de si misma.

Si hacemos una radiografía podemos separar 5 componentes. El pensamiento se caracteriza por juicios negativos acerca de uno mismo de los que la persona está convencida («No soy suficiente», «Los demás son mejores que yo» «No valgo» «Soy una impostora»…). A nivel de sensación habría una sensación de calor por todo el cuerpo y especialmente por la cara y, sobre todo, la sensación de hacerse pequeñita. A nivel emocional está asociada a miedo al rechazo. El impulso de actuar es ocultarse de los demás, desaparecer y la acción va ser apartarse de los demás, evitar situaciones sociales y , si no se aparta, la actitud será de distancia, poniendo barreras para ser conocido por los demás o revelar información de si mismo

La vergüenza, como todas las emociones, tiene una función adaptativa. Sentirla informa de que no me gusta como yo he actuado en relación a mis valores y escucharla da la oportunidad de corregir o mejorar.

¿Cómo se muestra la vergüenza en el TLP?

En el caso del trastorno límite lo más habitual no es que la persona la nombre sino que la deduzcamos de sus acciones (por ejemplo cuando no se quiere participar en la terapia  DBT en grupo o skills o evita hablar de algún tema). También que aparezca camuflada en sus conductas variables y/o impulsivas (no salgo a la calle, no hablo con los amigos, pero si voy a una fiesta bebo, consumo y me desinhibo; me enfado y te dejo de hablar porque ayer no me contestaste a mis whatsapps cuando en el fondo pienso que no me has dedicado tiempo porque no soy suficiente). En la persona con TLP su persistencia, intensidad y rigidez hacen que sea disfuncional y que no pueda servirle para mejorar. Las conductas problema habituales (extrema sensibilidad, emociones intensas, ataques de ira, crisis, relaciones problemáticas,…) hace que la persona se viva como diferente y anómala, lo cual mantiene o aumenta la sensación de vergüenza.

¿Cómo y por qué se desarrolla?

Se interioriza como respuesta a experiencias educativas y de desarrollo. Situaciones de negligencia, de maltrato físico y/o psicológico donde el niño interioriza que si el no es querido es porque se lo merece. Sin llegar a posiciones extremas, los adultos que usan la desaprobación y la comparación (ambas a la vez) como patrón educativo (no como una acción puntual, sino como un patrón que se repite) o unos padres exigentes que transmiten una decepción intensa a los hijos por haber transgredido sus expectativas, sus deseos, sus ideas, facilitan la vivencia de vergüenza. En el caso del trastorno límite hemos de contar además con la vulnerabilidad biológica de base.

¿Cómo puede una persona con TLP reducir/suavizar su vergüenza?

Voy a proporcionaros algunas orientaciones obtenidas de la práctica clínica:

  1. Entender cómo y porqué mis experiencias vitales se tradujeron en una autoimagen devaluada que ha ido creciendo y alimentándose poco a poco.

  2. Conocer y aceptar mis puntos fuertes y débiles

  3. Analizar que la dispara en el día a día y que la mantiene.

  4. Detectar los juicios auto críticos y substituirlos por descripciones,

  5. No hacer generalizaciones. Es posible, es más, es seguro que nos equivocamos o cometemos errores e incluso que llevemos una mala racha, pero se trata de contextualizar ese error y evitar conclusiones acerca de todo nuestro «yo».

  6. Hacer ensayos graduados en los que te expongas a sentirla y ver qué sucede, es decir, chequear tu miedo con la realidad.

  7. Y finalmente el desarrollo de una postura auto compasiva puede ser una herramienta muy eficaz ya que desarrolla la amabilidad hacia uno mismo.