La autolesión y adolescencia cada vez van más de la mano. Padres inquietos y alarmados consultan porque han descubierto que sus hijos adolescentes se hacen daño con cortes o arañazos.

¿Qué significa que lo han “descubierto”? Que en ocasiones contadas son los propios adolescentes los que les dicen a sus padres y, sin embargo, es mucho más frecuente que se enteren porque un hermano o amigo se lo ha confesado a los padres (no sin sentirse antes un traidor y con el correspondiente sentimiento de culpa). Los padres suelen reaccionar con perplejidad y sorpresa: “No me lo podía creer. Su madre y yo estamos muy asustados y no entendemos porque lo hace….Ahora la estamos vigilando, pero aún así lo sigue haciendo”.

No es más fácil para los padres que se enteran a través de las redes sociales donde sus hijos cuelgan sus fotos. Tik Tok y sobre todo Instagram son las plataformas preferidas. Alarma pensar que reciben “likes”. Su escepticismo hace que miren una y otra vez el perfil de sus hijas y que les parezca imposible que “Esa sea su hija”. . Sí, sí lo es. La misma con la que comparten sus jerseys favoritos y a la que acompañan al Berskha a comprarle un último modelo.

Conviene reflexionar sobre qué es una autolesión, el porqué y cómo actuar.

Kerr et al. (2010) define en las NSSI como cualquier conducta intencional y autodirigida que causa destrucción inmediata de tejidos corporales. Esta conducta se puede manifestar de diferentes maneras, como serían los cortes, arañazos, dañarse sobre heridas no curadas, quemaduras o golpes.

Además, ésta debe realizarse con expectativas de aliviar un sentimiento o estado cognitivo negativo, o para resolver una dificultad interpersonal, o para inducir un estado de sentimientos positivos (American Psychiatric Association, 2013).

Según los estudios más recientes se produce entre 14 y 16 años, aunque la clínica nos muestra como empieza a aparecer sobre los 12 años.

Puede estar asociada a un trastorno mental (trastorno límite de la personalidad, trastorno depresivo, trastorno de conducta alimentaria, o depresivo.) pero puede que no.

En cualquier caso ¿Por qué? preguntan los padres. La respuesta es “Porque es útil”. Y su respuesta es: ¿Es útil hacerse daño a si mismo?. Pues sí, efectivamente. Es una forma de gestión de las emociones.

A nivel psicológico algo funciona cuando te quita un malestar (como puede ser una pastilla) o te da satisfacción (como un helado o una buena comida). La autolesión suele actuar como “una pastilla”, alivia el malestar, la inquietud, la incomodidad dirigiendo la atención hacia algo físico.

Hay ocasiones en que además o solo tiene una función comunicativa. El adolescente siente que sus amigos no le entiendan cuando dice que se encuentra mal y autolesionarse es “la manera” de comunicarlo (el problema en este caso es que más que compasión provoca miedo y desde ahí rechazo y alejamiento). Incluso en la clínica nosotros hemos observado adolescentes que se autolesionan para validarse a si mismas que su “sufrimiento es”, es decir, como una autovalidación que en fondo resuelve su duda sobre si se han de sentir como se sienten.

Autolesión y adolescencia es un tema delicado. ¿Cómo deben actuar los padres? Recomendamos que -una vez superada la sorpresa y el escepticismo- sigan los siguientes pasos:

1º. ¿Es necesaria asistencia médica para cualquier herida?

2º. Consultar a un especialista en salud mental que ubique el alcance de esa autolesión (gravedad, severidad, frecuencia, tipo) y proponga la intervención más conveniente.

3º. ¡Ah! y finalmente como padres estemos al tanto de qué y qué no muestran nuestros hijos en la redes sociales. No se trata de controlar, si no de supervisar y estar informados.

Antes de irnos os dejamos con una frase anónima: «En una autolesión es mucho mayor el dolor que va por dentro que es el se ve por fuera». Y tu ¿Qué piensas?