La sobreregulación emocional es una estrategia disfuncional de manejo de las emociones igual que lo es la infraregulación y las personas con este perfil necesitan un abordaje psicoterapéutico diferencial.

Desde que a principios de los 90, se publicó el manual del programa de la terapia dialéctico conductual (DBT) de M.Linehan, los profesionales que trabajamos con personas con trastorno límite de personalidad (Tlp) y otros trastornos de desregulación emocional, hemos contado con un modelo y un marco de trabajo que nos ha permitido ser más efectivos, estar más seguros y motivados para acoger y ayudar a muchos pacientes complejos que no siempre tienen una acogida adecuada en tratamientos clásicos no específicos. Esto ha supuesto en los últimos 20 años, un enorme paso cualitativo y cuantitativo en la mejora de los tratamientos, la investigación y los recursos destinados por ejemplo a personas con Tlp.

Y en este tiempo hemos podido ir observando que este programa, que da muy buenos resultados con personas que tienen una infraregulación emocional (es decir que tienden a exteriorizar de forma más visible conductas y emociones ) no acaba de funcionar a medio y largo plazo con las personas que tienden más a interiorizar, inhibir, controlar y a bloquear sus emociones y conductas.

Podemos decir que estas personas “sobreregulan” sus emociones. Con cierta frecuencia ocurre que también estas personas que sobreregulan sus emociones, pueden “explotar” y tener conductas como ataques de ira, consumos o autolesiones, lo que lleva a los profesionales a pensar que tiene trastornos como el tlp y a tratarlos como infraregulados.

Estas observaciones llevaron a Thomas Lynch, psicólogo clínico de Reino Unido a investigar y estudiar intensivamente este grupo de pacientes. En 2018 publicó su manual de tratamiento: “Radically Open DBT” para perfiles sobreregulados basado en la DBT.

Lynch explica que la historia de aprendizaje de la sobreregulación emocional y el estilo de afrontamiento a nivel neurológico y comportamental es diferente y también requiere un abordaje terapéutico que tenga en cuenta esto.

Las personas con un estilo de afrontamiento sobreregulado tiene normalmente un historia de aprendizaje en la que hay una alta exigencia por parte del entorno: no se toleran los fallos ni la vulnerabilidad, no se validan las necesidades emocionales y se refuerza mucho más el control y la imagen hacia afuera.

Las características básicas de un perfil sobreregulado según Lynch son:

  1. Baja receptividad y apertura hacia lo nuevo y desconocido, evitación de lo espontáneo y no planificado; así como elevada hipervigilancia

  2. Baja flexibilidad y necesidad de mucha estructura, orden y perfeccionismo. Excesiva planificación y rigidez respecto a lo que es “correcto” o no.

  3. Inhibición de la expresión emocional y baja señalización social (poco contacto ocular, mímica facial no acorde a las emociones etc…)o señalización poco sincera (sonreir o hacer ver que “todo está bien” cuando no es así)

  4. Baja conectividad emocional e intimidad con otros: distanciamiento de los demás, sensación de ser diferente, compararse, sentir rechazo a priori y baja empatía.

La sobreregulación emocional genera un elevado sufrimiento que no se suele exteriorizar y que no es evidente a los demás.

Lynch reconoce que ser medianamente sobreregulado tiene también ventajas y es adaptativo a nivel social y laboral. Pero si se lleva a un nivel más extremo y persistente, deja de ser adaptativo y puede dar lugar a trastornos psicológicos.

Los trastornos que suelen tener una base de afrontamiento sobreregulado serían: Trastorno obsesivo compulsivo de personalidad, trastorno paranoide de personalidad, trastorno evitativo de personalidad, anorexia nerviosa, trastornos del espectro autista y ansiedad resistente al tratamiento.

Esta propuesta de Lynch nos abre una oportunidad de mejorar la detección, diagnóstico y sobre todo atención y ayuda a muchas personas que han pasado desapercibidas para la comunidad terapéutica y que al igual que ha sucedido con el Tlp, pueden comenzar a ser visibles y tratadas para mejorar a medio y largo plazo su calidad de vida.

Antes de irnos os dejamos un frase de Daniel Goleman: «Al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional». Y tu ¿Qué piensas?

Por TLP Tratamientos