Observar, describir y participar  son habilidades DBT que previenen el sufrimiento y mejoran la calidad de vida en personas con Tlp

Un maestro zen fue preguntado por un laico sobre qué ejercicios espirituales y mentales hacía para lograr paz y equilibrio. El monje respondió: “Cuando como, como, cuando estoy sentado, estoy sentado, cuando me levanto, me levanto y cuando ando, ando…A lo que el laico replicó: “Eso no es nada especial, lo hace todo el mundo…”

El maestro respondió: “No, cuando estás sentado ya te estás levantando y cuando estás en pie ya estás andando…”

Los humanos hemos perdido a lo largo de nuestra evolución mucho de la agudeza de los sentidos, sobre todo vista, oído y olfato.

Ya no necesitamos guiarnos por estos sentidos para sobrevivir, alimentarnos, huir o defendernos y sin embargo si los necesitamos y mucho para mantener nuestra salud mental, un bienestar sostenido y prevenir el sentimiento de vacío y soledad.

¡Parece demasiado sencillo e increíble y si practicas las siguientes habilidades de forma forma habitual funciona¡

La primera es observar, en el sentido amplio de NOTAR y ser testigo a través de los 6 sentidos. Es la primera condición: estar despierto, atento y consciente de las señales de nuestros sentidos internos (hambre, saciedad, sed, dolor, equilibrio, temperatura, etc…) y a lo que entra por tus 5 sentidos en cada momento.

La segunda es describir, poner palabras a lo que noto sin añadir interpretaciones, opiniones o juicios:

No es lo mismo decir: “Me siento horrible y nadie me entiende” que decir: “Noto un nudo en el estómago, pienso que nadie me entiende y tengo ganas de gritar…”

Describir es difícil porque no estamos acostumbrados; pero como todo es práctica y práctica…

La tercera es participar: estar en harmonía con lo que uno hace en cada momento y lo que nos rodea, es fluir, fundirse y disfrutarlo.

Cuando podemos bailar, tocar un instrumento, estar con gente, cantar, montar a caballo, escribir o surfear y dominamos estas actividades, estamos participando.

Activar todos nuestros sentidos para notar todo lo que pueda entrar por ellos, poner palabras a lo que notamos sin interpretar, sin añadir y entrar en una harmonía con el momento presente en el que estemos puede contribuir de manera muy efectiva en la salud mental y bienestar de cualquier persona y sobre todo es importante si además hay una desregulación emocional como en el caso del tlp.

Una de las mayores fuentes de sufrimiento y de malestar en los humanos son los juicios, prejuicios, creencias e interpretaciones y las emociones resultantes…Es decir toda la actividad mental que se aleja de observar, describir y participar.

En personas con desregulación emocional esta fuente de sufrimiento se multiplica ya que todo es más intenso y además con la dificultad añadida de no poder regular las emociones resultantes.

Observar, describir y participar está al alcance de todas las personas sea cual sea su condición, estado y circunstancias. Tener Tlp no afecta a los sentidos ni a la capacidad de describir. Participar ya resulta más difícil; pero si se activan más los sentidos que los pensamientos y más las descripciones que las interpretaciones, se mejora también la capacidad de disfrutar y de estar harmonía con lo que hacemos y nos rodea en cada momento.

Nuestra vista, oído, gusto, tacto, olfato, sentido del equilibrio, reflejos, sensaciones de hambre y saciedad, dolor y otras muchas sensaciones interoceptivas están perfectamente diseñados para protegernos, guiarnos de forma segura y darnos la información más útil y adaptativa en cada momento.

Si los ignoramos y sustituimos por miedos, creencias e interpretaciones, estamos desaprovechando la parte sana y gratuita que poseemos todos y que nos iguala como humanos.

Si pienso que no podré cruzar ese puente porque me voy a caer, no entraré en la experiencia y no dejaré que sea mi cuerpo el que me diga si estoy manteniendo el equilibrio o no. Si creo que un alimento me va a sentar mal o no me va a gustar, evitaré comerlo y no dejaré que sea mi sentido del olfato, gusto, saciedad etc…el que me lo indique. Si creo que los demás son mejores y más capaces que yo (juicio positivo) y yo soy inferior (juicio negativo) actuaré dando por sentado esto, no podré participar y me autoexcluiré sin dejarme la posibilidad de que sea la experiencia real en cada momento la que me indique lo que me conviene.

Cuando realmente me permito observar a los demás y a mi sin ideas preconcebidas, me doy cuenta de que los otros no son tan perfectos ni yo tan inferior.

Cuando hay una elevada activación emocional como en el tlp, se bloquean las entradas sensoriales y se dispara la actividad mental de las creencias, juicios, anticipaciones …Por eso, para regular y disminuir la activación emocional es muy importante recuperar y reactivar los sentidos más primarios.

¿Porqué pareciendo tal fácil, no lo practicamos más?

Seguramente no crecemos dando a nuestros sentidos la importancia que tienen y no aprendemos a priorizar el notar, describir y participar por delante de pensar, interpretar, suponer, juzgar o adelantar acontecimientos…

La hiperactividad mental, el multitasking, la saturación de inputs cognitivos genera estrés a cualquier persona y especialmente a las personas con Tlp.

Por el contrario, centrar la atención en una cosa cada vez, captar y recibir a través de la vista, el oído, el gusto y el tacto y dejar que las sensaciones ocupen más espacio que los pensamientos, nos desbloquea y hace que seamos más efectivos.

Aumenta la exposición a la experiencia real y disminuye la evitación en base a miedos anticipados y creencias que bloquean e interfieren.

La monotonía no está en las cosas sino en nuestra mente. Si nos permitimos notar con los sentidos comprobaremos que todo está en continuo movimiento y no hay lugar para el aburrimiento.

A medio y largo plazo, participar con más frecuencia de las cosas mas cotidianas ayuda a mejorar la capacidad de disfrute y disminuye el sufrimiento, sentimiento de vacío y soledad tan presente en el Tlp.