Cuando se recibe el diagnóstico del Trastorno de Límite de la Personalidad, muchas cosas le suceden a los pacientes. Saber cómo convivir con esta enfermedad día a día es algo que se va aprendiendo poco a poco y que hay que prestar atención para poder tener una vida lo más equilibrada posible. Aunque los síntomas son muy heterogéneos y puede que no estén del otro definidos, la realidad es que generan mucha inestabilidad emocional y problemas en lo que se refiere a la relación con los otros.

De una u otra forma, tanto las cosas buenas como las cosas malas se viven de manera muy intensa, lo que hace que haya cambios que pueden ocurrir en tan solo una fracción de segundo haciendo que un buen día se transforme en un día insoportable.

 

Y es justamente en esa montaña de emociones que suben y bajan en donde los cambios y el estado de ánimo se pone a prueba. Todo ello hace que convivir con el trastorno de límite de la personalidad sea muy duro para algunas personas y para quienes lo rodean.

Todas estas situaciones hacen que realmente sea muy difícil hacer planes a futuro ya que nunca se sabe qué puede pasar y cómo se puede sentir una persona que sufre de TLP a corto plazo.

Además de todo ello, hay que cuidar el resto de trastornos que pueden aparecer como por ejemplo la ansiedad, problemas con la alimentación o la intención de consumir sustancias abusivas., y quizás, la peor parte, cuando llegan las autolesiones a la vida . Generalmente estas autolesiones aparecen en el momento de una alta crisis, en donde las ideas se disparan y se hace realmente insoportable e imposible mantener una vida estable y los sentimientos debidamente colocados.

Tener una terapia y un tratamiento constante ayudará a que convivir con el Trastorno de Límite de la Personalidad sea mucho más llevable y se aprenda cómo se puede actuar cada vez que intenta aparece algún tipo de sentimiento o estado inesperado.