En todos los ámbitos, siempre existen algunos mitos que hacen que la sociedad termine adoptándolos como propios y creyendo en ellos. Eso mismo es lo que sucede en varios casos del Trastorno de límite de la personalidad (TLP), en donde hay creencias que no son verdades y que pueden llegar a afectar en gran medida a dar el primer paso inicial que es la búsqueda de un diagnóstico claro.

 

Veamos entonces, algunos mitos existentes y cuál es la realidad sobre ellos para desmontarlos:

-Quien sufre de Trastorno de límite de la personalidad (TLP) no mejora nunca:

No todas las personas somos iguales, con lo cual, existen algunas que mejoran notablemente con la ayuda de un tratamiento adecuado de TLP. Aunque los rasgos de la personalidad son muy difíciles de cambiar, lo que sí se puede hacer es cambiar los comportamientos que se tienen reaprendiendo de alguna forma a tratarse a uno mismo de otra forma. Para ello, hace falta aplicar el tratamiento más adecuado y efectivo con el fin de poder controlarse y aprender a cómo lidiar cada vez que aparece una alerta.

-Los médicos diagnostican Trastorno de límite de la personalidad (TLP), cuando no saben qué tiene el paciente:

Para dar como diagnóstico el Trastorno de límite de la personalidad (TLP), el paciente debe de cumplir algunos criterios específicos en cuanto a síntomas que persisten por largo tiempo, de lo contrario, algunos síntomas similares podrían ser causa de otro tipo de patología.

-Solo las mujeres sufren de Trastorno de límite de la personalidad (TLP):

Es verdad que hay mayor cantidad número de mujeres que sufren de esta patología, pero los hombres también pueden padecerlo.

-No existe en realidad el Trastorno de límite de la personalidad (TLP):

Existen miles de documentos e investigaciones clínicas que avalan el hecho de que hay una enfermedad llamada Trastorno de límite de la personalidad (TLP). A veces, se cree que este diagnóstico podría llegar a estigmatizar a la persona, por eso hay algunos médicos que rechazan su etiqueta y prefieren llamarlo de otra forma, aunque se refieran a lo mismo.