Un chico con TLP se despierta por la mañana, desayuna, se ducha, se viste y sale de casa para ir a terapia. Al salir de casa camina hasta la estación del metro, gente camina por la calle y en su mente se siente vulnerable y piensa que la gente que lo mira lo hace de forma crítica y lo juzga o se burlan de su aspecto. El chico va escuchando música ya que es la única manera que tiene de lidiar con tener que andar por la calle y estar en contacto con la gente.

En el andén del metro espera impaciente y nervioso a que llegue el metro que le llevará a la sesión de terapia. Se fija en la gente que espera, se compara con los hombres y fantasea con estar con alguna de las chicas que esperan el mismo metro. Él solo quiere ser querido, apreciado, amado. El metro llega a la estación, educadamente deja que los pasajeros salgan antes de entrar, al entrar busca un lugar en el estrecho vagón donde apoyarse e intentar pasar desapercibido. Mientras escucha música se fija en una chica que le mira y le dedica una sonrisa. El, sorprendido e inseguro aparta la mirada. La mira de reojo, nervioso, quizás esa sea la chica de su vida, el amor que ha estado esperando hace tanto tiempo. La chica sonríe, muestra señales obvias de estar interesada en él. En la mente del chico se desencadenan una serie de pensamientos: piensa que seguramente la chica se está riendo de él y la sonrisa no es una muestra de interés. Piensa que si realmente es una muestra de interés quizás podría iniciar una conversación con ella; para qué… ella lo rechazaría después de intercambiar cuatro frases.¿ Y si no lo rechazara? ¿Y si acabasen teniendo una relación? (mientras el chico piensa todo esto la chica se sienta a su lado en un asiento que queda libre). El chico sigue pensando: aunque todo fuese bien, tarde o temprano ella me acabaría dejando por otro, por alguien más guapo, más interesante, por alguien mejor. Para que tener esperanza si terminaré sufriendo…

El metro llega a su parada, el chico se baja del metro, la chica lo mira con cara de decepción, ella realmente sentía interés por él. El chico camina hacia el portal del centro terapéutico; triste, se siente rechazado, se siente solo. La gente que camina por la calle se difumina, como si estuvieran a años luz de el. Llega al portal, sube al ascensor y se mira al espejo. No puede evitar que le brote una lágrima de los ojos, una sola, pero que engloba tanta emoción que con una es suficiente. Las puertas del ascensor se abren, sale y se planta delante de la puerta de TLP Tractaments. En su cabeza, en esos breves minutos, ha vivido una intensa relación amorosa que le ha roto el corazón, nadie lo sabe, nadie lo ha visto, pero para él, ha sido tan real que en su maleta de los recuerdos, el peso de este rechazo perdurará como algo solido.