1. ¡Anímate! ¡Qué hay cosas muy bonitas en esta vida!

Eso es precisamente lo que caracteriza la depresión, la dificultad para animarse, para sacar energías e implicarse en su día a día. La persona deprimida sabe lo que necesita, pero no sabe como conseguirlo y repetirle lo que  ya sabe genera impotencia, más tristeza e incluso culpa. Huirá de estas emociones evitando hablar con los demás y aislándose más.

Alternativa:  Informarse y conocer que es la depresión te ayudará a darte cuenta de lo importante que es la escucha para la persona deprimida. Generalmente la persona agradece ser escuchada cuando todo su discurso es negativo, sin intentar contrariarla sino siendo empática con su situación y entendiendo como ha llegado a estar así.

2. Lo que tienes que hacer es arreglarte y salir a la calle a que te de el aire.

Este comentario es una simplificación absoluta de un trastorno que afecta a 1 de cada 5 personas y que según los estudios será la primera causa de discapacidad en el mundo en el 2030. 

Alternativa: Es muy habitual que la persona deprimida no cumpla con los hábitos básicos de higiene: ducharse es una montaña, lavarse la cara algo innecesario, cepillarse los dientes algo que se les olvida y mirarse al espejo una forma más de rechazarse. Quizá empezar por aquí y hacerle sentir que asearse le sienta bien es muy buen comienzo.

3. Te han llamado un montón de veces y nunca sales con nadie.

La persona deprimida piensa que quiere hacer, que le puede ayudar e imagina como llevarlo hacia adelante. En muchas ocasiones no se atreven a quedar -aunque desearían hacerlo- ya que saben por anteriores ocasiones que lo anularán en el último momento. Sienten pudor y vergüenza de estar mal delante de otras personas. De ahí se deriva frustración y auto reproche. 

Alternativa: A partir de su nivel de actividad y pensamiento, ayudarle a proponerse posibles actividades en casa que la persona piense e imagine que puedo hacer. Llamarle “éxito” al hecho de pensarlas y/o dar pequeñísimos pasos para llevarlas hacia adelante. 

Haga lo que haga, felicitarla por querer salir hacia adelante y sus pequeños pasos. 

Ayudarla a que se perdone sus incumplimientos y los vea como pasos normales para conseguir sus metas.

4. Si tu quisieras, estarías mucho mejor

Este comentario nace de la incomprensión de lo que es un trastorno mental. Nadie culparía a una persona con bronquitis o diabetes de sus dificultades, pero en el caso de lo mental se considera a la persona suficiente para entenderse y superar sus problemas.

Alternativa: No comparar lo que al otro le sucede con lo que nosotros hemos sentido alguna vez. Es posible que esforzarnos nos haya sido de ayuda y hayamos salido de un bache en la vida, pero seguramente no de una depresión en toda regla. Este comentario responde  al “si quieres puedes” que forma parte de una filosofía que deja todo el peso del éxito en la persona minusvalorando el contexto, el tipo de meta y las capacidades y aptitudes que tienes o no tienes. 

5. Todos hemos tenido tristeza alguna vez

La depresión no es tristeza. La tristeza es sólo un estado anímico que incluso puede ser inspirador, sin embargo la depresión es un complejo de síntomas que implica  dificultad para obtener placer, miedo a la vida, dificultad de tolerar estrés, intolerancia al dolor, ansiedad elevada, alteración de lo hábitos de sueño y alimentación, alteración grave de las funciones cognitivas (dificultades de concentración, memoria, atención y planificación). A partir de ahí aparece la culpa, la autocrítica, el rechazo de si mismo y la tristeza, pero esta es sólo una consecuencia más y nunca el elemento principal. 

Por qué estar triste no es estar deprimido: https://elpais.com/elpais2018/01/08/ciencia/1515425427_462983.html

Alternativa: Conocer e informarse sobre que es la depresión te ayudará a pensar. Decir algo como  “Te debes sentir muy mal para haber dejado de hacer las cosas que te divierten, te distraen o siempre te han hecho sentirte competente”. “Ten paciencia contigo mismo, y ves poco a poco. Ni te crítiques, ni te juzgues”

6. Hay cosas mucho peores

Por supuesto y eso ya lo sabe la persona deprimida, por eso todavía se siente peor. Tiene un trabajo, una familia que la quiere, unos amigos, ocio, que comer cada día y se siente mal ¿Es injusta con la vida?. No se merece lo que tiene porque no sabe disfrutarlo. Como podemos ver esto acentúa su culpa y auto reproche y dificulta su recuperación.

Alternativa: “¡Qué duro es estar deprimido!. Nunca pensé que tuviera estos efectos”

http://www.atresplayer.com/television/programas/salvados/temporada-13/capitulo-8-uno-cada-cinco_2018012600238.html