Para seguir comprendiendo un poco más sobre las diferencias que existen entre un trastorno y otro, vamos a analizar otras características de cómo se diferencian la bipolaridad del Trastorno de Límite de la Personalidad.

 

2. El TLP es más constante que el Trastorno Bipolar

El TLP y el trastorno bipolar se confunden entre sí debido a lo que causan en la persona al alterar al máximo su estado de ánimo. Pero la forma en que los trastornos en realidad se manifiestan en la vida del paciente son diferentes. Mientras que quienes experimentan la bipolar cuentan con trastornos depresivos, episodios maníacos o hipomaníacos, también experimentan períodos en los que no se someten a ningún tipo de episodio.

Sin embargo, en quienes sufren de Trastorno de Límite de la Personalidad, el impacto de los síntomas en su vida es mucho más constantes y consistente.


Quienes padecen del trastorno de límite de la personalidad son más constantes mientras que en la bipolaridad se tiene en muchos casos algunos “breaks” es decir descansos que hacen parecer que se ha encontrado el equilibrio.
Así, mientras que una persona con trastorno bipolar probablemente experimentará un período de tiempo en el que su trastorno no necesariamente va a guiar a sus sentimientos o su vida diaria, una persona con trastorno límite de la personalidad siente el impacto de la enfermedad la mayor parte del tiempo.

3. El trastorno de la Bipolaridad tiene más que ver con las relaciones interpersonales 

Una de las principales diferencias entre estos dos trastornos es el papel que desempeñan otras personas en ellos. Los síntomas bipolares se pueden manifestar en ausencia total de la interacción interpersonal; aunque algunos episodios del estado de ánimo se desencadenan por una interacción estresante o carga emocional con otra persona, los episodios de cambio de humor también puede venir aparentemente de la nada – producto de la bioquímica pura.

Por el contrario, en el trastorno de límite de la personalidad todo tiene más que ver con la forma en que el paciente interactúa con los demás, además de la forma en que el paciente se ve a sí mismo.

 
La única forma real de saber que estamos con el diagnóstico correcto es a través de la intervención de un profesional como es el caso de un psicólogo por ejemplo que nos ayude a determinar cuáles son las causas y cuál es el diagnóstico concreto de la enfermedad que estamos padeciendo. Solo así se podrá dar con el tratamiento adecuado para tener una mejor calidad de vida.