Bien se dice que si no se padece algo es muy difícil conocer con exactitud a qué nos estamos refiriendo y qué se siente. La verdad es que en el TLP, como en otras tantas patologías, el tipo de síntomas que se viven son muy heterogéneos, con lo cual, el cómo se sobrelleva esta enfermedad puede ser muy diferente de una persona a otra.

En general, hay algo que caracteriza a las personas que sufren de TLP y es la inestabilidad que viven en el día a día. Esto hace que tengan muchas dudas en cuanto a la imagen que proyectan para los demás y hace que de una u otra manera sus relaciones interpersonales, estados de ánimos y soledad sea muy grande, llegando a sentir un gran vacío interior, que los angustia por no poder relacionarse con normalidad.

 

Todos somos diferentes, y una misma situación o sentimiento puede ser vivido de manera muy distinta por una persona que por otra, incluso, sin sufrir de TLP, se puede llegar a vivirlos de forma intensa.

En el caso de las personas que sufren de esta enfermedad, las emociones se viven de manera extrema, lo que hace que no puedan ser objetivos frente a lo que sucede y que se pase a momentos de ira en muy pocos segundos.

Estos cambios hace que sea realmente muy difícil poder hacer planes ya que nunca se sabe cómo se va a encontrar y qué va a pasar, lo que hace que los objetivos nunca puedan ser a corto plazo, sino que son los objetivos a largo plazo los que muchas veces mantienen en pie y con ilusión a quienes viven con TLP día tras día.

Al tener todos estos cambios, es inevitable, que la inestabilidad lleve como síntoma del TLP natural a la inestabilidad del trastorno y por ende a la depresión, la ansiedad y problemas alimenticios, como una forma de autolesionarse. Mantener estos estados fuera y controlados es algo muy difícil, ya que la idea de hacerse daño es algo que aparece a cada momento, sobre todo en los momentos de crisis.

A todo ello, hay que sumarle el sentimiento de culpa, el cual se tiene cuando ve que su patología afecta a su familia y los hace sufrir, por eso es que necesitan de alguna forma descargar ese daño consigo mismos.

Aprender a convivir con estos sentimientos puede ser muy difícil si no se sigue una terapia concreta y bien encaminada enfocada a todos los síntomas del TLP.