Como sucede con la gran mayoría de patologías, siempre hay mitos alrededor que influyen en las creencias de las personas y que hacen que inevitablemente tengamos unos conceptos erróneos al respecto de lo que sucede o de cómo es una enfermedad.
Eso mismo es lo que sucede con los mitos falsos del trastorno de límite de la personalidad. El TLP es una enfermedad muy difícil de diagnosticar y por lo tanto hace que dicha dificultad se vea plasmada también en las creencias sobre lo que es o no es el TLP.
Cuáles son los mitos falsos del trastorno de límite de la personalidad
Estos son algunos de los mitos falsos que se suelen escuchar:
- El TLP no tiene tratamiento: en la actualidad existen muchas formas de tratar el TLP de forma muy eficaz, a través de fármacos y por supuesto a través de distintas terapias como la psicoterapia, mindfulness, entre otros.
Con los fármacos lo que se intenta es disminuir los síntomas que se tiene como la angustia y la mejora del estado de ánimo. Con el tratamiento psicológico se trabaja para que la persona pueda manejar sus síntomas y tener unas mejores habilidades sociales. Es muy importante en todo el proceso que haya una muy buena contención de la familia.
- Se deben de ponerles límites: si le pones unos límites concretos a una persona que sufre de TLP en realidad, no lo estarás ayudando. Los límites son los que uno se autoimpone y lo que hace que se genere la propia identidad, lo que en definitiva hace que nos diferenciemos del resto. Las normas, son otra cosa diferente, son las que imponen la sociedad, la familia, el colegio, etc.
Las personas con TLP no tienen fuerza de voluntad: eso no es real, cuando una persona tiene un trastorno, evidentemente tiene un problema y unas dificultades que le impiden hacer algunas cosas tal y como lo hacen otros. No es que no tenga voluntad o que no tenga ganas.
- Quieren llamar la atención: se piensa que quienes sufren de TLP son personas que se autolesionan debido a que quieren llamar la atención porque no saben realmente expresar sus emociones o que lo hacen porque es una forma de autocastigo propio.
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