¿Por qué la marihuana hace a algunas personas felices y a otras
paranoicas?

Un nuevo estudio sobre ratas podría ayudar a explicar porque la marihuana tiene diferentes efectos en las personas.
Por Abby Haglage. Julio 2019

“Me resulta realmente frustrante no poder darle a mis adolescentes mucha (¡importante!) información y esperar que la usen de una forma efectiva. Sería mucho más fácil si esto fuera útil.

Pero, por desgracia, como todos sabemos por experiencia, dar a los adolescentes una gran cantidad de información no parece ser la clave para influir en ellos. De hecho, según algunas investigaciones interesantes sobre este tema, algo que es efectivo para los niños de la escuela primaria. -proporcionarles información sobre su salud con la que pueden actuar-  tiende a ser inefectivo para la mayoría de los adolescentes.

Esto se debe a que los adolescentes son mucho más sensibles a si son tratados con respeto o no. Los cambios hormonales de la pubertad se alían con la necesidad de adoptar costumbres y hábitos de los adutos y se vuelven super sensibles con respecto a si se los trata o no como ellos como a niños. Nuestros adolescentes pueden ser adultos jóvenes medio independientes, medio niños pequeños, pero están muy motivados para ser 100% autónomos. (Incluso si saben, en algún nivel, que todavía necesitan nuestro apoyo y orientación).

Entonces, cuando le brindamos mucha información sobre un tema (¡importante!), especialmente cuando se trata de información que realmente no quieren o que creen que ya tienen, se pueden sentir infantilizados. Incluso si damos la información como lo haríamos a otro adulto, el mero hecho de nuestra instrucción puede ser irrespetuoso para ellos. ¿Qué debe hacer un padre inteligente (con mucha información importante) como usted? He recogido tres ideas de un estudio relacionado de algunos de los pensadores más inteligentes sobre los adolescentes: Ron Dahl, Carol Dweck y David Yaeger.

  1. Reconozca desde el principio su edad y que puede tener su propio punto de vista

Presente el tema como lo haría con alguien con el estatus social más alto, alguien a quien realmente respeta. (Tengo que imaginar literalmente a esa persona en mi cabeza, y luego imaginar tanto el tono como las palabras que usaría con esa persona.) Recuerde, si no se sienten respetados  o son  insultados, presionados o infantilizados todas las puertas están cerradas.

  1. Hable poco y sea conciso y claro

Puede tener una montaña de información, de datos, verlo super claro  como padre pero la investigación muestra que menos es más. No hagas lo que a menudo me encuentro haciendo en estas situaciones: repitiéndome y repitiéndole. Esto puede sonar como molesto, y la investigación muestra que el fastidio de los padres activa las regiones relacionadas con la ira en los cerebros de los adolescentes y reduce la actividad en las regiones relacionadas con la planificación y el cambio de comportamiento.

Aprender esto puede ser doloroso para los padres que se pueden sentir no escuchados a pesar de sus valiosos consejos y por lo tanto, use la menor cantidad de palabras posible para expresar su opinión, y luego cállese y busque una respuesta. Los silencios incómodos están bien. A menudo los adolescentes querrán llenar el silencio y al hacerlo contribuirán realmente a la conversación.

  1. Permítales tener el control tanto de la conversación como de lo que hacen después de la conversación

No les diga que hacer. Cuando se trata de conversaciones sobre su propia salud, primero descubra que sabe ya y que información tiene, incluso su punto de vista y, sólo si es necesario, invítelos a descubrir como puede esa información ser util para ellos.

Así que en lugar de sentar a su hija para una gran charla con un tono que sugiere que va a decidir el curso de su vida vaya en voz baja. Plantee el tema que te gustaría discutir desde un par de ángulos muy diferentes. Por ejemplo: «¿Quieres hablar sobre cómo es cuando tienes náuseas en la escuela?» O «¿Quieres hablar sobre cuáles son los riesgos y beneficios de dejar tu medicamento?» Ron Dahl recomienda que siempre también agregue una pregunta súper abierta como: «¿O tal vez hay algo más que quiera discutir? ¿Qué piensas?»Si dicen que no quieren hablar, déjalo ir temporalmente. La fuerza nunca funciona, pero la persistencia sí.

  1. Evite “sentencias” como “se más porque tengo muchos más años”, “haz caso a tu padre sino te equivocarás” y similares.

Evitar el error es un motor de cambio cuando has tenido experiencias de haberte equivocado que te han hecho sufrir y ves claro que si actuas de esa manera te vas a equivocar, pero en la mente de un adolescente que está guiado por un cerebro que está en maduración, la advertencia no sirve ya que por encima de todo está llevado por la necesidad de experimentar, buscar nuevas sensaciones y compartir todo esto con sus colegas. Y, por último,  respecto a la ventaja que le dan los años preséntelo como que ha tenido la oportunidad de equivocarse y acertar y con la humildad que va a permitir que su hijo se identique con usted.

Como padres, creo que a menudo olvidamos que los adolescentes están motivados por cosas totalmente diferentes a las nuestras. Queremos que hagan lo mejor para su salud y bienestar y ellos quieren hacer las cosas que les dan reconocimiento social. Tenemos que recordar que somos más influyentes cuando podemos aprovechar sus motivaciones, en lugar de intentar que se sienta motivado por nuestros objetivos.

Nuestros adolescentes quieren sentirse como adultos competentes, respetados y autónomos. Y, al final, e lo que nosotros también quereremos que se conviertan. Las decisiones que tienen que tomar  son un puente entre como quieren sentirse y el adulto en que se están convirtiendo. Haga que sus hijos se sientan agradecidos por tener un padre que sabe estar sin imponerse; es capaz de escuchar (aunque no esté de acuerdo) la postura del otro y admite el error como una forma de aprendizaje.