Cuando has cumplido una serie de años y te planteas que es la vida, ves que puedes adoptar diferentes puntos de vista. Por ejemplo, un biólogo dirá que la vida es “el hecho de nacer, crecer, reproducirse y morir”, un cristiano que la vida “es un paso hacia la vida eterna”, un abuelo diría “es un regalo y una adolescente que es “compartir con los demás”. En esta variedad de enfoques un psicólogo iríaque “es un continuo de pérdidas y ganancias” y que todo lo que sucede en nuestra vida nos aporta algo y nos quita algo.

Pérdidas

En este momento, estando sometidos a una situación traumática, ¿Qué hemos perdido?. En el artículo “Dolor y COVID-19: Llorar nuestras vidas pasadas”, Kirsten Weir, periodista especializada en temas de salud mental, escribe sobrela relación entre pérdidas, dolor y recuperación. Según Weir, apoyándose en la opinión de expertos en psicología de la pérdida, duelo y trauma, el COVID 19 nos ha llevado a una situación de pérdida colectiva. 

Según nos cuenta hemos perdido “el sentido de previsibilidad, control, justicia y la creencia de que podemos proteger a nuestros hijos o a nuestros queridos ancianos»

Esto se traduce en un dolor colectivo, al que se une el dolor individual (cuando la persona ha perdido un ser querido, un trabajo).  Eso implica una carga todavía mayor y para gestionarlo hay que permitirse algo que una parte importante de la población rehúye o no tiene espacio en el día a día para hacer, que es permitirse sentir las emociones, nombrar o poner palabras a lo que has perdido e identificar y prestar atención a tus fortalezas y estrategias de afrontamiento. También es necesario mantener la conexión social, puesto es lo que nos define como colectividad y lo que da sentido a un sentir comunitario.  Finalmente la autora reflexiona sobre la necesidad que tendrán algunas personas, pasada esta crisis, de recibir ayuda psicológica para recuperarse. 

Sentir las emociones, poner palabras a lo que has perdido, detectar fortalezas y estrategias de afrontamiento y mantener contacto social ayuda a mitigar el dolor de la pérdida. 

En este sentido recientemente se ha publicado en la revista The Lancet, el artículo  The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the eviden

Se trata de una revisión de 24 estudios que muestran los efectos psicológicos del confinamiento a través de los datos de países como China, Canadá, Corea del Sur entre otros.

Lo más innovador probablemente sea el análisis de la post cuarentena que destaca las consecuencias psicológicas que se derivan de las pérdidas económicas y del estigma sobre las personas que lo han tenido. 

La pérdida de ingresos derivada del Covid 19 y el estigma sobre las personas que lo han pasado tiene consecuencias psicológicas. 

En los estudios revisados la ausencia o pérdida de ingresos generó ansiedad, ira, estrés, síntomas depresivos  y trastornos psicológicos varios meses después de la cuarentena.Respecto al estigma (rechazo de la sociedad a una persona debido a ciertos comportamientos o apariencia fisica que se considera inaceptable, peligrosa o aterradora), los participantes pertenecientes al área de la salud informaron de  ser tratados de forma diferente, ser evitados o ser objeto de comentarios críticos en la post cuarentena lo cual generaba sintomatología clínica diversa. 

Ganancias

Siguiendo con nuestra  lógica, ¿Hemos ganado algo a nivel colectivo?. Los datos indicanque en el a corto plazo han aparecido nuevas formas de contacto social, sentimientos de agradecimiento, solidaridad, apoyo, afecto y conciencia de que todos estamos interrelacionados. Aquellos que no confiaban en la naturaleza humana han encontrado excusas para replantearse sus creencias y los que ya confiaban y eran optimistas respecto al ser humano ha encontrado argumentos para reafirmar sus creencias. A medio y largo plazo desconocemos si estos cambios conformarán una nueva identidad colectiva con un mayor sentido de interrelación y solidaridad.  

No está claro si las variadas muestras de apoyo social que ha generado el Covid 19 conformarán una sociedad con un mayor sentido de interrelación y solidaridad.